jueves 12 de noviembre de 2009

La nostalgia totalitaria, o el anticapitalismo recidivante

Escribí el texto que sigue para una disertación que me pidieron. Creo que tiene un par de puntos de interés:


Los 20 años de la caída del Muro encontraron a la Argentina y la región padeciendo un auge de regímenes populistas autoritarios, antiliberales y retrógrados. Con Chávez arengando a sus milicias para ir a la guerra contra el imperio. Por esto la conmemoración tuvo aquí una carga ambigua. Los 20 años del Muro sorprendieron a la sociedad latinoamericana, no ocupada en consolidarse hacia el pleno desarrollo, sino, al contrario, revisando neuróticamente entre los trastos de su pasado para justificar su evidente fracaso en lograr ese objetivo. Así, en las coberturas de los medios y los analisis publicados por estos días fue posible encontrarse con la reivindicación, no tanto del socialismo real _que con sus genocidios, sus Kgb y sus Gulags resulta imposible defender, aunque ganas no falten_ sino de sus “principios”, de sus presuntos valores, en fin: de su necesidad histórica, que estaría aún vigente. De esta forma se ha comportado buena parte de la intelighentsia académica argentina. Con alguna que otra palabra de condena para el totalitarismo soviético “pour la gallerie”, pero evitando decir con todas las letras que 1989 es un hecho histórico incontestablemente libertador y democratizador. Se ha preferido teorizar el renacer del “imaginario emancipador”, entendido restrictivamente como las "alternativas al capitalismo" y nada más que eso. Se saluda tibiamente el 89, pero acto seguido se lamenta “la cancelación de los grandes relatos que construyeron el anhelo de crear un modelo alternativo a la voracidad homicida del capitalismo” (Rubén Chababo, Museo de la Memoria).
Capitalismo que es visto como "un virus en mutación", es decir, como una patología peligrosa, que construye un mundo ininteligible para los valores comunitarios, no capitalistas, lo que no deja otra alternativa que confiar en un igualmente congénito "impulso insurreccional emancipatorio, heredero de las viejas revoluciones" (Alejandro Kaufman, Comunicación UBA).
De esta forma, ante un episodio histórico que sólo puede ser evaluado como un gran avance democrático, se ha preferido negar este, su aspecto central, y replantear frente a la debacle del socialismo real una instancia "superadora" del sistema que lo sucedió. Lo que impone una hipótesis verdaderamente singular: a sólo 20 años de su triunfo, ¡el capitalismo y la democracia liberal deberían ser reemplazados por aquel sistema que destituyeron! Porque se viviría hoy una nueva etapa, que, bien vista, sería en verdad muy vieja. Por ello se llega abiertamente al extremo obsceno de plantear la reivindicación de los ideales del comunismo soviético, de sus experiencias, "de las organizaciones del socialismo real y de las democracias populares", que en todo caso sólo deben "mejorarse" respecto a sus “desviaciones”(Jorge Testero, Centro Cultural de la Cooperación. Lo de "democracias populares" se refiere, y no es broma, a las dictaduras totalitarias de tipo soviético, como la RDA).
Mediante este descomunal disparate “retro” se procura rechazar el evidente triunfo global del tándem economía de mercado-democracia liberal para intentar dejar atrás _por segunda vez en menos de un siglo, en realidad en ¡20 años! _ a esa "voracidad homicida del capitalismo". Se cae en el evidente absurdo antihistórico de querer revivir un sistema muerto, de reproponer contra toda evidencia una confrontación histórica que está cerrada, saldada.
Esta retórica ha desechado además al reformismo socialdemócrata, que valora los hechos de 1989 como la derrota del totalitarismo y una instancia de libertad para los pueblos antes sometidos al comunismo, pero sin renunciar a marcar, siempre desde esa perspectiva socialdemócrata, los abusos del mercado y sus inequidades. Pero en estos años la izquierda socialdemócrata ha perdido casi todas sus posiciones en la región, en paralelo con el crecimiento del autoritarismo populista. Este lamentable retroceso se ha dado tanto en el nivel gubernamental y político como en el de la enseñanza superior. Vale recordar la experiencia del Club de Cultura Socialista en los 80. El Club cerró en pleno 2008, y poco después fue reabierto, pero bajo la impronta de los socialistas K y Carta Abierta.
Se le niega, entonces, al 1989 todo carácter revolucionario, democrático y emancipador. Es que revolución hay una sola, emancipación hay una sola, y van en sentido contrario a la gesta de Berlín, aunque generen monstruos y Gulags repetidamente, vaya a saberse porqué (es este un verdadero punto ciego del anticapitalismo: se llega, como mucho, a lamentar las aberraciones dictatoriales del socialismo real, pero no se pasa nunca seriamente a estudiar sus causas).
Afortunadamente para los verdaderos demócratas, este curioso fenómeno de anticapitalismo recidivante debe tomarse mucho más como un síntoma de un sector minoritario que como alternativa política seria. En todo caso, y en el limitado marco latinoamericano, puede dar como mucho un Chávez, un Evo, nunca otro Stalin, dado que no existe como alternativa en los países y regiones del mundo que marcan la tendencia de la época. En Europa, por ejemplo, este anticapitalismo duro se presenta en sectores anquilosados y marginales, como los ancianos nostálgicos de la RDA, los jóvenes anarquistas okupas y black bloc, etc. Sin embargo, es evidente que en América latina esta ideología retrógrada aparece con mayor protagonismo a partir de los años 2000, tanto en el campo político, con el auge de los autoritarismos populistas, como en el de la opinión académica.
Al menos en Argentina, el fenómeno anticapitalista se explica en buena parte como una mala sublimación de la frustración experimentada por las clases medias postergadas, que vieron cómo sufrían en estas últimas décadas una movilidad social descendente. Y que canalizan en este anticapitalismo primario su resentimiento social contra un "sistema" que sienten los ha traicionado. La crisis de las clases medias, fenómeno que en Argentina alcanza características extremas por el gran retroceso relativo que experimentó el país en los últimos decenios, es entonces el caldo donde se cocina este neurótico revival anticapitalista sin destino.
Sin destino porque, como se dijo, el anticapitalismo no tiene fuerza alguna en las regiones que hoy protagonizan la globalización, ocupadas como están en aplicar el capitalismo y no en combatirlo. Además de Europa y EEUU, es el caso de gran parte de Asia (China e India, ante todo, pero también Taiwan, Corea, Tailandia, Singapur, Indonesia, Filipinas, Malasia, Vietnam, etc, donde surgen como hongos las canchas de golf y los campus universitarios privados. América latina, con sus Chávez y sus Evos, con sus intelectuales liliputienses, ha elegido en cambio quedarse mayoritariamente al margen de esta corriente principal de la historia, lamiéndose sus heridas, recientes y antiguas, reales e imaginarias. Y en el nuevo mapa económico que ha conformado la globalización, surgida de aquel histórico 1989, América latina está claramente en segundo plano, en su rol de proveedora de forrajes y otras commodities a los grandes protagonistas de la época. Los países asiáticos atrasados, casi todos los africanos y casi toda América latina forman el contrapeso o contracara de las regiones más dinámicas y avanzadas. Como el integrismo islámico dominante en las regiones premodernas de Asia, los regímenes populistas antimercado que se dan en América latina pueden ser un problema serio, un inconveniente considerable, pero nunca una alternativa superadora al modelo claramente ganador del capitalismo globalizado, de las democracias de mercado. De nuevo, este fenómeno puede producir como mucho un Chávez, nunca un nuevo Mao o un nuevo Stalin. Los 20 años de la caída del Muro sirven entonces para corroborar el triunfo de la democracia liberal y del mercado, mucho antes que para celebrar el temible retorno de los "grandes relatos" que dieron lugar a los peores totalitarismos y genocidios del siglo XX.

jueves 5 de noviembre de 2009

La peor herencia K: una sociedad civil nacional-populista

Conviene ir pensando en la Argentina postK. En ponerse mentalmente en el escenario nacional de enero de 2012. Supongamos, de manera del todo gratuita, que la economía no estará por entonces tan mal como se teme. Que la transición se hizo relativamente bien, sin traumas, que Néstor y toda su banda están tranquilos y mansos en el Calafate, disfrutando su fortuna, pero neutralizados políticamente. Agreguemos otro largo etcétera de suposiciones gratuitas y arriesgadas. Bien, ¿cuál sería en ese escenario optimista el legado K? Me temo que será peor que el que dejaría una mera crisis económica: la hegemonía cultural de la sociedad civil, o de buena parte de ella, por la izquierda castro-chavista-peronista. Me explico: esta izquierda ya tiene el control de buena parte del aparato culural y educativo superior, básicamente las universidades estatales, desde antes de la era K. Pero ahora está ocupando la educación media y primaria con su discurso simplista, emotivo y contagioso. Esta retórica nacional-populista, mixtura de peronismo e historiografía de izquierda, tiene estos atributos emocionales, que la hacen contagiosa. A diferencia del marxismo culto, el de Marx y su larga lista de herederos académicos, esta gente no tiene reparos en practicar el populismo más frontal. Y este hace palanca en mecanismos difíciles de contrarrestar con la argumentación racional. Si se le dice desde la autoridad de la cátedra a un chico de 14 años que su país es víctima de un sistema internacional injusto, que si hay pobres es por exclusiva culpa de ese sistema perverso que se llama capitalismo internacional, se está haciendo educación en el sentido más profundo del término. O sea, no transfiriendo meros conocimientos sino inculcando valores. Y la izquierda argentina bajo el kirchnerato se ha puesto a toda máquina a ocupar estos espacios educativos y mediáticos y a inculcar estos valores antiliberales y antirrepublicanos. Tareas que tienen un grado alto de éxito. Porque ser de izquierda populista otorga una suerte de renta moral o psicológica, que pone al sujeto en el bando moralmente correcto, moralmente superior. Como se coloca automáticamente contra la realidad social vigente, que corre por cuenta y cargo del capitalismo, el sujeto beneficiario de esta renta recibe un enorme alivio: él no es parte ni cómplice, por más que su situación individual sea eventualmente privilegiada, del sistema social que genera, aparentemente pero indudablemente para él, esa escandalosa miseria, esas inequidades. Cierto es que estos mecanismos psicológicos y retóricos también existían desde muchísimo antes del kirchnerismo, como es obvio. Pero en estos años han hecho palanca con el Estado, que les ha dado espacios institucionales que estos sectores nunca antes habían tenido a su disposición. La educación media, por caso. Además de un espacio en los medios de comunicación creciente, de la mano de la actitud empresaria de abandonar la línea editorial en función demagógica.
Así, el tándem medios-educación media está resultado en la conformación de un nuevo sentido común progresista, como también ya se ha apuntado en este blog. Y como todo sentido común una de las cosas que hace eficazmente es acotar los márgenes de discusión. En este caso, la discusión se recorta en modo apriorístico en favor de la izquierda: todo lo que se tacha de "derecha" es rechazado con gesto de escándalo moral y no puede entrar en consideración. La conveniencia objetiva del mercado es un caso ejemplar. ¿Alguien se imagina a un chico del último año de la secundaria defendiendo la economía de mercado en un trabajo de ciencias sociales? En suma, ese poderoso sistema de valores comunes que es el sentido común ha cambiado en pocos años en favor de la izquierda populista, que se presenta como inapelablemente superior, no el plano de la factibilidad, que en toda construcción épica debe ser adverso per se, sino en el de la ética. Frente al egoísmo del capitalista y su ley de la selva, la solidaridad entre iguales. Frente a figuras que ya resultan repudiables en su estética (el yuppie, la City, Puerto Madero, etc), el "militante social", el indigenista que enfrenta al terrateniente y sus matones, el obrero de Terrabusi, etc. ¿Quién dudaría en identificarse, inmediata y perdurablemente, con los segundos, con los "débiles"? En este sentido la estrategia gramsciana de búsqueda de la hegemonía es hoy diferente y mucho más exitosa y perdurable de la aplicada en los 70, al menos en el nivel de la clase media universitaria. En lugar de la pesadez de Lenin, la baratura ligera de la historiografía nacional K. Nada de complejizar, todo lo contrario. Como en una campaña publicitaria. Porque, literalmente, de eso se trata. No se construye una nueva hegemonía cultural, un nuevo sentido común, con el abstruso neohegeliano Marx, quien fracasó en esto aún cuando Marta Harnecker intentó vulgarizarlo todo lo posible. Este cambio de estrategia cultural coincide con el cambio de objetivos: no ya la revolución y la lucha de clases sino, mucho más modestamente, Chávez. Evo en lugar de la Revolución cubana. Menuda reducción de objetivos, pero todo vale si el proyecto de fondo sigue en pie y no solo esto sino que da grandes pasos adelante. Y pensar que hace apenas 20 años se derrumbaba la RDA y caía el Muro.

miércoles 4 de noviembre de 2009

Honduras y las desventajas de la "derecha"

Se repiten las ya eternas desventajas de la "derecha": el chavismo-castrimo-kirchnerismo puede a la vez poner el grito en el cielo por el golpe de Honduras y revindicar el golpe de 1992 de Chávez como una jornada épica sin que nadie le diga nada. Y apoyar dictaduras brutales, como la de Irán, también sin caer fulminada en el ágora multimedial. La "derecha", en cambio, no puede hacer nada parecido. Si siquiera se soñara con reividicar, parcialmente y recortadamente, digamos, "algo" del Proceso, (pero no se me ocurre nada, ni como ejemplo hipotético) sería llevada a los tribunales, previa paliza mediática (que, aclaremos, sería merecida). El mejor y último ejemplo de esta asimetría es, como dijimos, Honduras: los demócratas "burgueses" deben condenar sin peros y en toda la línea el golpe de Micheletti. La izquierda castro-chavista hasta impuso el vocabulario de este episodio a todos (gobierno de facto, resistencia popular, etc), pero a la vez milita por el proyecto hegemónico y teleguiado por Chávez de Zelaya, que es igualmente inconstitucional y de trasfondo autoritario. Pero aquí no hay condena, al contrario, hay apología a la luz del día. Y, de nuevo, se hace la publicitación descarada de procesos claramente autoritarios y violatorios de las constituciones, como el que lleva adelante Ortega en Nicaragua. A propósito: la policía sandinista acaba de moler a palos y detener arbitrariamente a una dirigente de derechos humanos. De nuevo, hubo un oprobioso silencio de los "organismos" argentinos y regionales. Lo increíble es que los de la izquierda castro-chavista no solamente no se sienten a la defensiva frente a maniobras como la última de Ortega, que habilitó su reelección de manera escandalosa, sino que las defienden casi con enojo. La izquierda juega así, de nuevo y como siempre, con cartas marcadas. Aprovecha hasta el último jugo las ventajas del republicanismo burgués, al que íntimamente, y no tan íntimamente, repudia con toda su alma. A la espera de que pueda voltearlo con un golpe, perdón, con una revolución. Un putsch, bah, como el de los bolchevicques de Lenin, contra los pobres y mayoritarios "menches". O como el golpe de Chávez contra el socialdemócrata Pérez. O bien van por un golpe por etapas, como el de Evo en Bolivia, el de Correa en Ecuador, el ya citado de Ortega en Nicaragua. En fin, todo vale cuando se trata de hacer avanzar la causa revolucionaria contra el capital.

******************************

En Europa esta batalla tiene otro protagonista. Allí "la derecha" enfrenta al islam radical, y aún cuando lo haga con sólidos argumentos, es llevada a los tribunales, como ocurrió en Francia y Holanda. La persecución es implacable y a la vista de todos. Es el caso de la heroica Ayaan Hirsi Ali, a quien Holanda, atemorizada por los miles de extremistas islámicos que habitan allí, le soltó la mano de manera infame y cobarde. Las simpatías de idiota útil del progresismo europeo con el islam radical, al que se prodiga por darle todas las facilidades posibles para que crezca como el huevo de la serpiente en el corazón de Europa, indican no solo idiotez. Hay, al menos en un número alto de casos, una buena dosis de perversión y rencor. Se apuesta a que los barbudos hagan lo que no pudo hacer la izquierda revolucionaria surgida del 68. El caso del viejo Roger Garaudy, su conversión del comunismo más ortodoxo al islamismo, sirve ejemplarmente para ilustrar esta conducta perversa y resentida. Si no pudimos ganar nosotros e instalar el Gulag y la KGB en Francia, que prueben ellos. Mucha izquierda académica, húerfana de proyecto político real, y nutrida con Szizek, Negri y Laclau, "razona" de manera similar. Después están, claro está, los idiotas útiles puros. Los pacifistas liberales. Pero en este caso hay simple idiotez, no mala fe. Síndrome de campus de New England, no perversión a la francesa.

jueves 29 de octubre de 2009

Por primera vez, la oposición le marca la cancha al gobierno

Lo fundamental de lo que pasó entre ayer y hoy lo dice Lilita en una conferencia de prensa desaliñada que da a media tarde junto a Adrián Pérez. Dice allí que el gobierno perdió la iniciativa, que ahora la tiene la oposición. Cristina, dice Lilita, debió llamar de apuro a Recalde y pedirle el proyecto sobre prestación universal y darle forma de DNU. O sea, seguir a la oposición. Que pondrá su propio texto sobre prestación universal como el primer artículo de su proyecto de ley electoral. Todo contundente, todo cierto, lo de Lilita. La verdadera jefa de la oposición, la única con verdadera fibra. Es verdad: por primera vez desde la derrota del 28 de junio, la oposición le gana una pulseada al gobierno y es éste el que debe correr detrás de la oposición y no al revés. Un contraste que vale especialmente para los santafesinos: Binner, desde Mar del Plata, adhirió fervientemente...al decreto de Cristina. No al proyecto y las críticas de Lilita. Clarísimo, no? Quien quiera entender, que entienda, de una buena vez. El PS sigue jugando a dos puntas, como hizo con la ley de medios. Un guiño para acá, otro para allá. En Mar del Plata, Binner se creyó seguramente muy astuto al agregar a su apología del decreto de Cristina un pronóstico sobre que el kirchnerismo ya está frito. Hermes: con eso no vas a ningún lado. Estás como Das Neves, mucho grito y golpearse el pecho, pero después, al momento de los bifes, te vas al mazo. Como dijo mi amigo el Loco a propósito del voto socialista a favor de la ley de medios, se refugiaron en su principismo, en que había un viejo proyecto parecido, del año 89, de Estévez Boero, para apoyar el proyecto K de medios. Lástima que no tomaron nota de que la sociedad santafesina repudia todo lo que venga de K, y su afán de hegemonía sobre los medios en especial. Este dato político primordial supera cualquier consideración coyuntural sobre los contenidos de las leyes o normas en discusión. Acá se trata de sumar fuerzas democráticas contra un gobierno que tiene una fuerte vocación antidemocrática, y que si no rompió todavía del todo con los controles y contrapoderes del sistema democrático es porque sencillamente no puede, nada más. Binner puede perorar todo lo que quiera sobre Estévez Boero, pero la boleta ya se la comenzaron a pasar los votantes con el voto del 27 de septiembre. Absurdamente, los medios porteños se empeñaron en ver ese día una victoria de Binner... sobre Reutemann. Una bobada monumental que hizo reir con ganas a los periodistas locales. En Rosario, el PS fue para atrás de manera contundente y no llegó al 30%. En la ciudad de Santa Fe ganó el radical Barletta, que ya se posiciona para pelearles la candidatura a gobernador en el 11. Y en decenas de ciudades y comunas del interior, fueron también los radicales los que salvaron las papas del Frente Progresista. En fin, ahora, en el día en que Lilita proclama con todas las letras la primera victoria opositora ante el gobierno, Binner se pone a cantar loas al decretazo apurado de Cristina. Chau, Hermes Juan. Arrivederci.

lunes 26 de octubre de 2009

Debate en el Kursk; inquietante paralelo con el 76

Se debate en el Kursk: humo de cigarrillos, café en vasitos de plástico, en fin, lo de siempre. ¿Se viene el Colorado en el 11? Comento que los de la CCC han vuelto a ocupar la plaza enfrente de mi departamento. Los veo todos los días. Marginales en serio, el ultimísimo escalón social, traídos del extremo sur y oeste de la ciudad. Se habla del caso de la orga de Jujuy, de Milagrito y de sus 70 mil lúmpenes a sueldo, de los 10 palos al mes que recibe, etc. ¿Qué pasará con todo esto a partir del 2011? Habla el Loco: se viene una derecha fea, sin chumbos, pero fea. Van a barrer con los negros, con los pobres, con los cartoneros. Mmmm, no sé, le digo yo, fijate lo maricón que está el PRO en Capital, cuidan la corrección política como nadie. No, Pablo, replica el Loco, revoleando el pucho, lo que digo es que para 2011 la bronca de la gente, con todo lo que está pasando, con la inseguridad y el desempleo, va a llevar a una reacción social a lo 76, pero sin milicos ni golpe. Lo que estamos viendo es, de nuevo como en el 73-76, una pelea mortal entre los dos peronismos, el de derecha y el de izquierda. Pero ahora el poder y la presidencia los tiene la Tendencia y la derecha está en el llano, con el PJ disidente, con algunos pocos gremios. La pelea es entre ellos, y va a ser cada vez más pesada. Néstor está largando a las orgas a la calle, les está dando luz verde de a poco, como se vio en Jujuy, también en Mar del Plata, en cualquier momento en Santa Fe. Es un poco exagerado, pero es difícil no darle alguna razón al Loco. Yo agrego: ¿Cuantos ex Tendencia están en el gobierno o en su entorno? Decenas y decenas. Y después están los seguidores fieles del setentismo, los tantos Rossi y Carlotto Jr., que aunque no hayan vivido los 70, son fanáticos creyentes en "la lucha", están las orgas con buena plata y prensa propia, etc. Sumemos las operaciones tipo Pagni y Ciro James, la compra de diputados, la exasperación que va a traer la implementación de la ley de medios a marchas forzadas. Pero la pelea no es solamente entre PJ de derecha y la Tendencia, no, la pelea es entre el gobierno y toda la oposición en su conjunto, sea PJ o no. Morales sufrió a la Orga K y no es PJ. Mirá las operaciones contra Macri, y no es PJ. No, la violencia de Néstor va a ir contra toda la oposición y contra esa gran parte de la sociedad civil que enfrenta al régimen K. Como sea, llegaremos a mediados del año 11 al rojo vivo. Y sí, va a ser así, coinciden todos en el Kursk. Y como en el 76 el viraje podría ser brutal, insiste el Loco. Sobre el 76, recordemos que "nadie" apoyó el golpe...dicen ahora. Ocurre que la gran mayoría de la sociedad lo apoyó, porque estaba aterrada por el caos violento del peronismo y sus facciones armadas. Todos lo recordamos, en el Kursk, dada la avanzada edad que tenemos. Entonces el forzado paralelo del Loco con la actualidad vale, salvadas las enormes diferencias, que por suerte existen. Ahora las clases medias enfurecidas con la inseguridad urbana, la crisis, los piquetes, el paco, no van a pedir al ejército, sino a un restaurador de las leyes de saco y corbata, un Macri, un De Narváez. Fin del debate en el Kursk: hay que cerrar páginas a lo tonto, así que desfilamos por la escalera de la catacumba hacia la Redacción.

jueves 22 de octubre de 2009

Fox y el 7 unidos por el Gordo,que denuncia una nueva conspiración

El Gordo volvió a la carga. En el programa ultraK 6,7,8 se despachó contra Bilardo, al que apenas días antes había abrazado entre lágrimas, y contra Vila, el de América. Hay una conspiración, dijo, para tumbar al heroico luchador social Julio Grondona. Un hombre del campo popular, claramente, al que la derecha busca sacar de su cargo, tan democráticamente ganado allá por 1978. Se debate en el programa de fútbol (?) de Fox, ese en el que charlan como si estuvieran en un café el Chavo Fuchs, los tipitos de Niembro y Arcucci. Se toman la revancha contra los periodistas de información general, que de toda la vida miran desde arriba a los deportivos. Es que en el video del programa del 7 es evidente que nadie sabe nada de nada de fútbol. Diego les explica a Barone y cia que necesita a Pareja para que "me barra el fondo" y lo miran como si hablara chino. Diego cuenta que le quieren sacar a Di María, porque "sube bien pero baja mal por izquierda". Caras de póquer en el estudio. Pero además el Gordo habla, cuándo no, de una conspiración, de otra más. Acá los muchachos de 6,7,8 se prenden, porque ellos de conspiraciones..., si sabrán. Si no, que le pregunten a Pagni. Es, la que denuncia Diego, una conspiración en su contra, claro está. Iban por Grondona aprovechándose de sus dichos sobre las felaciones generalizadas para todo el género humano. Vila se ha aliado con Bilardo, afirmó, para quedarse con la AFA. Bilardo, que lo habló a Leme, su ayudante. Un pecado mortal. El Chavo Fuchs repite la tesis del piquetero D'Elía: la clase media argentina lo mata a Diego por ser un negro, y exhibe un ejemplar de Ambito a modo de prueba. En fin, si todo esto es periodismo...Fox y Canal 7, o sea, Niembro y Bauer, unidos en el mismo barro, con el Gordo como amalgamante.

domingo 18 de octubre de 2009

Población mundial y hambre: Elías, un ejemplo más de negacionismo demográfico

Un buen ejemplo de la negación demográfica: hoy Jorge Elías en La Nación se sale de agenda y se despacha contra el dato reciente de la FAO, acerca de que se superaron los mil millones de hambrientos en el mundo. Elías detalla el crecimiento galopante del hambre, pero olvida hacer algo básico: contextualizar ese dato con el resto de la información demográfica, que lo conforma y explica. Da las cifras de hambrientos y destaca cómo han crecido, pero escabulle la del total de habitantes. Un gesto muy católico, me parece. No conozco a Elías, no sé qué formación tiene, pero no me sorprendería si fuese de la Católica o de por ahí. Señalar la cantidad de hambrientos pero no decir cuántos habitantes tiene el mundo y cuantísimos menos tenía hace muypocos años es típicamente católico. No es deshonestidad intelectual, pero sí su primo hermano, el negacionismo. Por lo demás Elías cae en populismo franco cuando critica a los líderes mundiales por aplicarse a fondear el sistema financiero el año pasado... en lugar de alimentar las bocas hambrientas. En este punto se pone, argumentalmente hablando, en la misma línea de la izquierda nacional-populista, Luis D'Elía y Evo Morales.

el artículo: http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1187642&pid=&toi=